La noticia de traslado del obispo de la diócesis de Ocaña Gabriel Jaime Villa Vahos como arzobispo de Tunja,  lo tomó por sorpresa a él y a los fieles Ocañeros. Su espíritu de obediencia lo llega a alistar maletas para seguir desde otra región cumpliendo con su servicio. Deja una región marcada por el conflicto, lo que le genera sentimiento de tristeza pues no escatimó en recorrer el Catatumbo en su trabajo evangelista.

En esta dejó una huella más en su  trasegar ministerial de 30 años cinco de estos en Ocaña. El mensaje entonces para esas comunidades es de mucha fe y fortaleza, ante tantas adversidades que evidencian la falta de temor a Dios.

Monseñor Gabriel Jaime Villa Vahos también tuvo trabajo como conciliador hasta donde Dios y el Estado se lo permitieron. Labor que quedó frenada sobre todo cuando el gobierno decidió romper toda posibilidad de dialogo con el ELN, sin embargo se va sin perder la esperanza de reconciliación.

Situaciones difíciles que tuvo que enfrentar, una similar a la que se vive actualmente en la región donde la gente está confinada por cuenta del conflicto. Monseñor Villa siempre tuvo cercanía y respeto con los medios de comunicación y se va dejando lo que más le gustó de ocaña; su gente.