Un líder social con ‘las siete vidas de un gato’

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Como lo dijo hace 11 años el alcalde de El Roble en el departamento de Sucre, delante del presidente Uribe: ‘Yo sé que a mí me van a matar’, así lo manifiesta Olger Pérez, un líder que ha logrado sobrevivir en medio de su cruel destino.

Por: Angie Marcela Cáceres Guerrero. Texto ganador en categoría Perfil en los Premios Regionales de Periodismo Francisco de Paula

La situación en torno a los derechos humanos en Colombia parece marchar en retroceso. En promedio, cada día se registra el homicidio de un defensor de derechos humanos. Pero para su fortuna, éste no ha sido el caso de Olger Pérez, el líder campesino nacido en San Calixto, Norte de Santander, quien, a pesar de haber vivido muchas situaciones, estas parecen más una novela que un drama de la vida real.

Desde el siglo XX cuando comenzó la explotación de petróleo en la región, el territorio se transformó. Hoy, líderes sociales siguen pagando por ese visto bueno que el Estado colombiano le dio a la industria del oro negro, que estableció ese hilo conectante entre una zona de riquezas hídricas, mineras y naturales con un panorama de violencia. Una situación que infortunadamente no se puede ocultar.

Los atentados, los secuestros y los crímenes son el cáncer de Colombia. Y uno de los lugares donde se oculta esta triste realidad es ahí, en ‘la casa del trueno’, como la llaman los indígenas Barí que habitaron por primera vez en el Catatumbo.

El inicio de Pérez en esta actividad se dio a sus diez años, cuando el acompañamiento constante que le brindaba a su padre en las reuniones comunales, despertó en él la necesidad de trabajar por las comunidades.

Gracias al esfuerzo de sus padres por brindarle una formación académica, se graduó como bachiller y a los pocos años comenzó a hacer parte de la Unión Patriótica, el partido que surgió a nivel nacional como resultado de acuerdos entre el gobierno y la insurgencia, en 1985.

Este año, comenzó para Olger una historia que nunca esperó vivir, cuando lo supuestamente malo que hizo fue ser un intermediario para el beneficio de sus semejantes.

Los paramilitares, las guerrillas y las fuerzas militares del Estado se han obsesionado desde entonces con la existencia de él y su familia. Y de las amenazas que en algún momento les llegaron, se pasó al asesinato de dos de sus hermanos, un tío, tres primos, además de la desaparición de un sobrino, dos montajes judiciales con orden de captura por rebelión y cuatro atentados en contra de su vida. Una persecución que hoy, 45 años después, aún continúa.

Otro capítulo de esa agitada vida comenzó en 1987, cuando por disputas territoriales su natal San Calixto quedó sin alcalde por amenazas contra el titular y el Gobernador de la época conociendo de su liderazgo, lo nombró por decreto para ejercer por un año, hasta que se cumplieran las próximas elecciones.

Siendo alcalde, su familia recibe el primer impacto de la absurda guerra. Su tío y segundo padre, Cayetano Bayona, conocido por ser el fotógrafo del pueblo, fue asesinado por la guerrilla del EPL. En el mismo suceso, su hijo resultó herido.

Luego de esta lamentable pérdida, Olger siguió como líder social y campesino, ocupando la personería municipal, por designación del concejo. Al terminar su periodo, dedicó parte de su vida a la docencia, sin dejar de lado el liderazgo y la defensa de los derechos humanos.

Sobreviviente del exterminio de la Unión Patriótica

Cuando vino el exterminio de la Unión Patriótica, Olger presenció el asesinato de varios de sus compañeros de partido político. En 1988, cuando se dirigía a Ocaña, recibió el primer atentado en su contra, que lo llevó a pensar que sería la próxima víctima del exterminio. Por suerte logró escapar por una callejuela y hoy puede seguir contando su historia. Una tragedia que se complementó con la desaparición de su sobrino de 12 años en 1999, cuando se dirigía a la montaña a cortar leña. Vino luego el asesinato de su hermano Diosemel, en el año 2000, cuando se desplazaba en su motocicleta, tras dejar a su esposa enferma en Ocaña.

Y, como si fuera poco, sufrió la muerte de dos primos campesinos en 2001, torturados y asesinados cuando salían a vender su cosecha. Luego debió soportar la muerte de Álvaro, su otro hermano, en 2018, también asesinado cuando se desplazaba con su sobrino en una camioneta hacia Tibú.

Un drama interminable, al que se suman cuatro atentados en su contra. El más reciente fue el 16 de julio de 2018 cuando se trasladaba de San Calixto hacia Ocaña para participar en un evento por la Paz del Catatumbo; en el sector de las Chircas la camioneta en la que se movilizaba fue atacada a bala por hombres armados. Volvió a salir ileso.

Alzando la voz con Daniel Samper Ospina

Desde 2008 Olger hace parte de la Asociación Campesina del Catatumbo, Ascamcat, que trabaja por la defensa de los derechos humanos. Como tal ha recorrido Colombia y ha participado de diferentes espacios que le han permitido elevar su voz y hasta cantar su historia.

Sí, cantarla, gracias a la iniciativa del destacado periodista, escritor, y YouTuber colombiano Daniel Samper Ospina, quien reunió a líderes sociales del Cauca, el Catatumbo y la Sierra Nevada para cantar con algunos de los youtubers más populares del mundo digital en la campaña #UnLíderSeTomaMiLugar, en la que influenciadores cedieron sus canales para que Colombia conozca y proteja a sus líderes.

Pero Olger considera que su misión en la tierra no ha terminado. Dice que hasta que la guerra se lo permita continuará su misión como líder social. Y por eso le pide al gobierno que le garantice sus derechos para poder ejercer su trabajo.