En total abandono y en un mal estado de salud, el señor Fernando Ardila se encuentra a la espera de los buenos corazones para que lo apoyen con ropa, útiles de aseo y mercado, ya que a sus 92 años de edad no cuenta con ningún apoyo de sus familiares, tan solo su vecina, la señora Omaira Durán Vega es la que ha estado pendiente de él.